sábado, 20 de octubre de 2007

“Debo estar un poco pirucho, pero bueno, es lo que me gusta”

Entrevista a Néstor Varzé - Por Emiliano Bezus Espinosa

Dentro de la carpa verde del Jardín Japonés aún se escuchaban los murmullos domingueros de los niños, mientras el Sensei Néstor Varzé se sacaba la armadura de treinta kilos de peso. El casco había quedado en el escenario, junto al altar donde reposó su katana. Enormes ojos de pequeños y adultos miraron cada uno de sus orientales movimientos, desde el filo del metal cortando el aire hasta el grito de guerra del cuerno. Detrás del decorado en el cual durante casi media hora exhibió su show “Samurai, espíritu guerrero” este porteño de cincuenta años habló, entre otras cosas, sobre la enseñanza del karate a los niños, de la carta que le envió a Jorge Telerman, y de su próximo espectáculo en el Luna Park.

Amablemente y algo agitado por la intensa actividad física, Néstor, poseedor de un record mundial de rotura de diez barras de hielos de un solo golpe, y otro también mundial de cincuenta maderas en cuarenta y siete segundos; se explayó detalladamente respecto a la preparación de su performance artística.
—Con este show estoy todos los domingos y los feriados en el jardín japonés. Nació hace cuatro años, la idea era hacerlo para un solo domingo y como a la gente le gustó, lo empezamos a hacer todos los domingos. Está lindo porque la gente ve un poquito de la cultura japonesa y yo me mantengo en estado porque me entretengo arriba del escenario, estoy veinticinco minutos solito moviéndome ahí arriba. Es un unipersonal, la idea era no usar mucha gente porque el lugar no es muy grande tampoco y con el tema de la armadura se complica mucho.


También llevas el show a algunas localidades del interior del país.
—Sí, el fin de semana pasado estuve en Río Cuarto. Ya es la segunda vez que voy a hacerlo a Córdoba, para la municipalidad de Río Cuarto. El show es a beneficio siempre, yo no les cobro. Lo único que hacen es pagarme el viaje y la estadía en el hotel. Ahora quieren que vaya a la ciudad de Córdoba para el año que viene. Después lo hacemos con otros lugares, por ejemplo cuando el Jardín organiza convenciones. La otra vez se hizo "Japón en Adrogué" y uno de los espectáculos que llevamos fue este. Pero realmente me gusta mucho hacerlo acá, me siento en mi casa.
Hace cinco años que Néstor Varzé fabrica con sus propias manos, las míticas armaduras de los guerreros samuráis. Es el único en toda Sudamérica. La que él usa en escena pesa treinta kilos, algunas llegan a pesar hasta cincuenta y son resistentes a las balas. Dependiendo de la armadura, tarda entre cuarenta y cinco días a dos meses en confeccionar una.
—La hechura de la armadura no tiene ningún rito especial. La postura de ella sí. Toda la armadura se coloca siempre primero la pieza izquierda. Y cuando se saca también, hay que sacarse siempre la pieza izquierda. Eso porque el samurai manejaba siempre con la izquierda, no con la derecha. O sea, el samurai todo lo iniciaba con la mano y la pierna izquierda. Cuando ellos rompían ese ritual era porque directamente iban a morir en la batalla.

¿Cuántas construiste?
—Tengo hechas quince. Mandé dos a España. Después envié otra un muchacho a Córdoba. Y en casa tengo doce. Yo las tengo para vender. Pero te digo lo que hago, no soy un buen comerciante. No soy un buen comerciante porque, por ejemplo vos venís a mi casa y me decís “Te quiero comprar una armadura de estas”, y ya me da cosa. ¿Sabés que pasa?, las tengo como... no se si decir hobby, pero me gusta mucho cuando las termino, y me cuesta mucho desprendérmelas.
Con cuatro décadas de camino recorrido en el Karate-Do, Néstor Varzé es Séptimo Dan. Hasta principios del 2007 hacía dieciocho años que no instruía niños.

¿Por qué volviste a enseñar a los chicos?
—Porque hoy en la sociedad falta respeto. Entonces decidí volver a enseñar a los chicos, para inculcarles un poquito eso. Para ayudar un poquito a los maestros de colegio a enseñarles el respeto que enseñan las artes marciales, y el tema del honor.

¿Por qué crees que se perdió todo eso?
—Porque la sociedad es muy rápida hoy, todo es muy mecanizado. A mí me enseñaron las artes marciales que las puntas son todas malas, los extremos son todos malos. Hoy pasa todo por una computadora, todos hablamos con celular, todo muy rápido. Entonces viste, es una cadena de sucesos y la gente se olvida de las cosas tradicionales. Y a eso le sumás el consumo de alcohol, drogas, cigarrillo. Los padres lamentablemente están sobrepasados, algunos porque no son buenos padres, y otros porque quieren ser buenos padres pero no pueden. Están casi todas las horas del día laburando y no pueden dedicarle tiempo a los chicos. Esa cadena de eventos hizo que hoy tengamos una sociedad que te pisa. A mí me pasó que me pisaron en el colectivo y yo miré así, y el tipo me dice: “Si ponés el pie…”. Me hubiera dicho disculpame y le hubiera dicho “No te hagas problema”.

¿Y a los chicos, como les transmitís esos valores?
—Yo les transmito como me enseñaron a mí. El honor, el respeto, el respeto hacia los mayores. Trato de inculcárselos lo mejor posible. De por sí las clases de artes marciales son sumamente y extremadamente respetuosas. El karate es okinawense, y Okinawa es considerada la capital del respeto. Entonces, decidí aportar mi pequeñito granito de arena en enseñarles a los chicos, a ver si podemos ayudarlos. Por eso volví a enseñar. Porque los grandes ya están arruinados. Algunos grandes vienen, se ponen en el dojo y te dicen “Hola Sensei” y después viene otro y te dice “Qué hacés che, ¿Cómo andás?”. En las artes japonesas es todo tradición, todo. Vos entrás, saludás al dojo, saludás al que está a cargo de la clase y no hablás más hasta que te vas. Sólo venís a practicar y a aprender, tanto de cortesía como de técnica de combate, y después te vas. La relación entre maestro y alumno dentro de las artes marciales japonesas existe mucho. Pero bueno, si dejamos que se vaya perdiendo va a llegar el momento en que van a entrar al salón y van a decir “Qué hacés flaco, ¿Hoy qué hacemos?”. Que hay algunos lugares en que lo hacen, entran y le dicen al profesor “Qué haces Carlitos, como te va, ¿Cuántas abdominales hacemos?”. Yo lo he visto, entonces trato de que no se pierda esa relación de respeto.
En marzo de 2006 Jorge Telerman asumió como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Una de las primeras cosas que intentó hacer, fue tomar la conducción y administración del Jardín Japonés. La Fundación Cultural Argentino Japonesa, quien hoy lo administra; se opuso férreamente. También lo hizo Néstor Varzé, quien durante tres años trabajó gratis para la Fundación y por estos días presta su colaboración. Actualmente el Jardín Japonés está declarado de interés turístico por la Subsecretaria de Turismo del Gobierno de la Ciudad.

El año pasado le enviaste una carta a Jorge Telerman. ¿Tuviste alguna respuesta?
—No. Se hicieron los... no voy a decir la palabra. Como se hacen siempre, se hicieron los “eso”. Mira, yo no sé nada de política, ni me interesa la política. A mí me interesa hacer artes marciales, estar bien con mi familia, no molestar a nadie y yugarla como la yugan todos: laburar. Pero me molestó mucho que un día llegué acá y me dijeron que había asumido Telerman y que quería tomar la dirección del Jardín. O sea quería que el Gobierno de la Ciudad manejara el Jardín Japonés. Y este señor, como todo político, quería ganar puntos. A mí me molestó mucho. Yo trabajo en la zona de Congreso, si vos andás por ahí o por cualquier rincón de Buenos Aires, vas a ver que hay muchos chicos en la calle, familias enteras. Entonces ¿por qué no se fijan en eso?. Hablando mal y pronto, porqué no se dejan de joder y usan el poder que tienen como políticos y solucionan eso. En vez de venir a fijarse acá, al Jardín Japonés, a ver cuánto cobran la entrada, si el Jardín Japonés da ganancia, si la ganancia se la pueden agarrar ellos. Me dio mucha bronca porque dije “Uno no los vota para eso”. Aparte, no sé, yo vengo al Jardín Japonés desde que era chico. El Jardín Japonés desde que lo agarró la Fundación Argentino - Japonesa, es uno de los mejores lugares para visitar de Buenos Aires.

¿Vos en la fundación que haces?
—Yo en la fundación me dedico a de todo lo que lo que tiene que ver con los samurai. Monto el espectáculo que viste hoy y doy las conferencias sobre arte samurai, todo lo que tiene que ver con ellos. Las armaduras, las armas, pinturas y todo lo hacemos gratis. Todos venimos a laburar gratis. O sea, acá no existe eso de que venimos, nos llenamos de plata, me llevo yo, te llevas vos. Venimos y ponemos todos el lomo por lo que nos gusta. A mí me encanta hacer las armaduras, venir, que la gente venga y vea lo que viste vos.
“No gasten energía en politiquería por la concesión del Jardín Japonés, pónganla en lo que es su deber, el bogar por las miles de almas que hoy claman por un plato de alimento. Y si realmente no comprenden ninguno de estos valores, de corazón les ofrezco mi espada para que lleven a cabo el HARA KIRI.”

Es para resaltar la última frase, la del Hara Kiri.
—La espada, les presto la espada. Que se dejen de joder, perdoname la expresión, pero que se dejen de joder. El pueblo se está cagando de hambre, perdoname la expresión, y ellos se fijan si acá en el Jardín…., porque vos viste cómo es, esto da resultado, acá vamos y comemos. Y vinieron, y por suerte la embajada lo peleó y lo peleó. Las entradas son muy baratas (N. de R.: tiene un valor de $5). Vos mirá las instalaciones del lugar y te vas a dar cuenta que con lo que cobran la entrada es muy difícil mantenerlo así, los empleados se desloman laburando. Porque acá vienen y laburan, me ayudan a mí. Mira que yo vengo de afuera y laburan conmigo, transpiramos. Entonces, eso tienen que mirar, aparte te digo, no quisiera que pasara lo que pasó con el zoológico en un tiempo. Que daba lástima ir al zoológico, hasta que lo agarró una empresa. Y el Parque de la Ciudad ves como está. Entonces yo vi eso. Chau, al diablo con el Jardín Japonés, Buenos Aires se quedó sin el Jardín Japonés. Entonces fue, viste onda, avisarle a la gente “Miren que está pasando esto”. Porque la gente no sabía. Ponían cualquier cosa en el diario. Que entraba no sé cuanta plata por mes y yo te invito a que vayas a la boletería y, contés cuanta gente hay acá laburando, que les tienen que pagar el sueldo y vas a ver que no alcanza.
De vuelta al dojo y alejado de la política, Néstor Varzé hace dos años viene preparando "El Golpe del Dragón", el espectáculo más importante de artes marciales que se va a realizar en América Latina, según sus palabras. Auspiciado por las embajadas de Japón, China y Tailandia, el Sensei intentará batir un nuevo record mundial rompiendo cincuenta barras de hielo de un solo golpe.
—El espectáculo lo estamos armando junto con grupo de amigos, entre los que están Carlos Suárez, el director de Red Marcial y Gabriel Schulz que es el director de la Revista Maestros. De todo lo que es armado y marketing se encarga Claudia Amaderna. Tenemos toda gente profesional en lo suyo. Te digo más, al show vienen luchadores de Sumo de Japón de esos de doscientos kilos, que nunca vinieron al país. Lo estamos montando con gente de cine y de teatro, para que no sea solamente una exhibición de artes marciales. Va a ser un show, todo con juego de luces, música en vivo, todo muy tipo, no se si decirlo así, pero tipo show internacional de Hollywood, bien montado. Se invitó gente del Guinnes, y bueno, están los mejores exponentes de cada arte de nuestro país, los más antiguos. Están los más renombrados. Y todo el mundo laburando bien, todos aportando. Te digo la verdad, no tenemos un mango pero estamos armando un espectáculo en el Luna Park que no sabemos cómo lo estamos haciendo. Hace 18 meses que estamos trabajando y armando el show que va a ser el 21 de diciembre en el Luna Park, y bueno, yo entrenando a lo pavo.

¿Entrenas rompiendo barras de hielo?
—Rompiendo no. Porque por ahí me puedo lastimar. Rompí los primeros meses y después rompí para hacer las propagandas de televisión. Y ahora ya hace cinco meses que no toco una barra de hielo hasta el 21. Directamente ese día, estoy entrenando las manos sí, con los aparatos, para fortalecer las manos y todo. Espero; creo que lo voy a hacer porque vengo entrenando duro hace dos años. El único día que descanso es el domingo, porque hago el espectáculo acá en el Jardín.

¿Cómo preparás la cabeza y el cuerpo para romper las barras de hielo?
—Primero, hace cuarenta años que hago artes marciales. Después, me dedico a la rotura desde los diecisiete, y después es un poquito estar loco, como me dice mi pareja; “Vos estás totalmente loco”. No sé si estoy totalmente loco, pero un poquito sí. Porque cada vez que lo pienso, sí, debo estar un poco pirucho, pero bueno, es lo que me gusta.

2 comentarios:

Cecilia Fiori. Prof. en Cs. de la comunicación (UBA) / Prof de Literatura / Postítulo en tecnologías y Postítulo en Escritura y literatura dijo...

Muy bueno. Y amo el jardín japones es uno de mis lugares en el mundo. es la priemra vez que paso pero prometo volver, y los invito a pasar por mi blog

Anónimo dijo...

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