Mostrando entradas con la etiqueta Historia de un arte marcial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia de un arte marcial. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de octubre de 2007

El pacificador

Por Yanina Berezán

El Aikido fue creado por el maestro Ueshiba Morihei en el año 1939. O’ Sensei (Ueshiba) nació en 1883 en la ciudad de Wakayama. Su familia practicaba la religión budista “Bukio-Shim-Gom-Shiu”. Su adolescencia estuvo signada por un híbrido conformado por sus creencias, el contacto con la naturaleza y sus sueños: ser comerciante y combatir en el ejército. A los 17 años viaja a Tokio donde se dedica al comercio con un pariente. Por las noches practicaba Jiu-Jitsu. Tres años más tarde ingresaba al ejército, donde desarrollaría aún más su aptitud en las artes marciales. A los 29 años viajó al extremo norte de Japón, donde recibió la enseñanza de diversos maestros, que ayudarían a originar el Aikido. Ocho años más tarde regresó a su hogar donde se encontró con un monje que sería decisivo para su camino. De las conversaciones con él, Morihei se dio cuenta que el arte marcial no es solamente luchar y confrontar con el cuerpo, sino que además es necesario saber ejercitar el espíritu, si se quiere llegar a una real profundidad y conocimiento. Así, se va introduciendo en el mundo de la filosofía zen. En 1939, su arte es reconocido por el gobierno de Japón y así decide llamarlo Aikido. Se forma la Federación Kobukan Hombu Dojo. O’ Sensei muere en 1969.

El Aikido por dentro

Las características de este maestro hicieron que este arte marcial sea muy especial, y que uno de sus principales componentes sea la paz interior. Él decía “Aikido no es la oposición de dos fuerzas materiales en la que la mayor se impone a la menor, sino la perfecta asociación de dos estados de espíritu diametralmente opuestos en el que uno de ellos, de naturaleza benéfica, vencerá iluminando al adversario”.
Por eso la palabra Aikido puede traducirse como “el camino (DO) para unir (AI) toda nuestra energía interior (KI)”. Esta apertura mental que caracteriza a la práctica, crea un clima sumamente sano en el Dojo (lugar donde se realiza el arte).
Se dice que el Aikido es sumamente beneficioso para la salud, su ejercitación fortalece la columna, tono muscular, procura corregir inconvenientes físicos. Algunos estilos enseñan el Aikido como una filosofía de vida y como un medio para el desarrollo espiritual y el intercambio social, tomando el aspecto marcial sólo como ejercicio. Otros lo asumen como un combate ignorando su espiritualidad. Algunos también dicen que es un arte que se ha debilitado, definiéndolo tan sólo como una danza. Pero si se practica con conciencia y voluntad, es una de las artes más eficaces.

Algo más que movimientos


Ya que uno de los principios más importantes del Aikido es el que sostiene que la mente y el cuerpo son uno, cuando el individuo actúa en consecuencia, desarrolla gran poder. Debido a que los movimientos del Aikido son de naturaleza circular, requiriéndose flexibilidad, equilibrio y timing, no hay necesidad de entrar en conflicto con la fuerza del oponente.
Los golpes básicos son:
Shomen Uchi: golpe de frente a la cabeza con el canto de la mano.
Yokomen Uchi: golpe lateral a la cabeza con el canto de la mano.
Tsuki (chundan): golpe de puño sobre la parte central del cuerpo.
Además hay, entre muchas técnicas, cinco principios de inmovilización:
Ik Kyo: control del codo empujando hacia la cabeza en círculo.
Ni kyo: el mismo movimiento que Ik Kyo con acción sobre la articulación de la muñeca, del codo y del hombro.
San Kyo: Ik Kyo con control del canto de la mano y movimiento en espiral.
Yon Kyo: Ik Kyo con aplicación, sobre la cara interna del antebrazo, de una presión con la primera falange del dedo índice y movimiento de sable.
Go Kyo: técnica particular para ataque de cuchillo, mismo principio que Ik Kyo pero diferente control de la muñeca.

El hábito hace al monje

Los aikidokas (aquellos que practican el Aikido) utilizan un vestuario especial. Por lo menos es la idea que se originó desde el principio y que se trata de mantener a través del tiempo. Una de las piezas más tradicionales es el hakama¸ una pollera-pantalón. Los hakama originalmente tenían la intención de proteger las piernas de los jinetes de la maleza. El cuero era muy difícil de obtener en Japón, así que se usaba ropa gruesa en su lugar. Después de que los samurai fueron desmontados como clase y se convirtieron en soldados de infantería, persistieron en usar las vestiduras de jinete porque los separaba y los hacía fácilmente identificables.

Se dice que los 7 pliegues en el hakama (5 en el frente, 2 en la parte de atrás) tienen el siguiente significado simbólico:
Yuki = coraje, valor, valentía.
Jin = humanidad, caridad, benevolencia.
Gi = justicia, rectitud, integridad.
Rei = etiqueta, cortesía, civilidad (también significa reverencia/rendir tributo a alguien).
Makoto = sinceridad, honestidad, realidad.
Chugi = lealtad, fidelidad, devoción.
Meiyo = honor, crédito, gloria; también reputación, dignidad, prestigio.

Niveles jerárquicos

La estructura jerárquica del Aikido es parecida a la adoptada por las mayores artes marciales. Los estudiantes de este arte están divididos en dos categorías: una incluye los grados kyu, y la otra los grados dan.
A los grados kyu (mudansha) pertenecen los estudiantes que aún no han recibido su cinturón negro. De acuerdo con su nivel de experiencia, estos son subdivididos en grados que usualmente cominezan con el sexto. Kyu (el más bajo) y progresan en forma ascendente hasta el primer kyu. En la mayoría de las escuelas todos los estudiantes de grado kyu utilizan el cinturón blanco en sus uniformes. En algunas otras escuelas, sin embargo, se utilizan cinturones de color para diferenciar al grado kyu al cual se pertenece, como se acostumbra en otras artes marciales. A los grados dan (yudansha) pertenecen aquellos estudiantes de Aikido que ya han obtenido su cinturón negro. De acuerdo a su experiencia y habilidad, estan divididos en grados que van en forma ascendente desde el 1er. dan (shodan) al 9no. dan (kyudan) y siguiente.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Golpes milenarios y sabiduría oriental

Por Sabrina Díaz Virzi

Copiar movimientos de animales sigilosos. Ejercitar los puños. Controlar la respiración. Pegar patadas. No bajar la guardia. Vivir intentando hacerlo cada día mejor. ¿Qué es lo que une todo esto? Un arte marcial que David Carradine popularizó en los ‘70 con la serie estadounidense que llevaba su nombre: el kung fu. Pero este arte milenario implica mucho más de lo que se veía por televisión.

El término “kung fu” proviene del chino cantonés y su significado es “desarrollo total” o “maestría” (kung: trabajo; fu: maduro, sabio). Carlos Galarza, 5º tuan en kung fu, campeón mundial en Pekín y profesor de artes marciales, ejemplifica: “si sos cocinero, vas a buscar la maestría en cocina e intentarás ser el mejor cocinero. Lo mismo en el combate o en cualquier actividad. Buscarás ser el mejor”.

El kung fu nace en los templos Shaolin de China de la mano de monjes budistas que, debido al clima adverso y la altura elevada, desarrollaron una serie de ejercicios aeróbicos para mejorar su respiración, circulación y condición muscular y mantener su salud. Además, los constantes robos y asaltos que éstos sufrían hicieron que estas técnicas comiencen a incluir métodos de defensa y ataque. Ellas estaban inspiradas en el estudio de las posturas de diferentes animales. Así, los monjes adaptaron el medio que los rodeaba para la confección de este arte marcial. Por ejemplo, todas las armas que se manejan (bastones, lanzas, cuchillos o espadas) son herramientas de labranza que éstos comenzaron a utilizar para defenderse.

La jerarquía de los practicantes se pone en evidencia a través del uso de cinturones de diferentes colores que varían según la antigüedad y los exámenes rendidos: el blanco es para los recién iniciados y el negro es el de los más sabios, pasando por verde, azul o rojo con varios escalones (plasmados en cintitas blancas cosidas en el cinturón). Esto también tiene su origen milenario, ya que los monjes que recién comenzaban a practicar tenían su vestimenta blanca y limpia pero, con el tiempo, ésta debería ir ensuciándose con el verde del pasto o el rojo de la sangre, lo que implicaba que era una persona dedicada en la actividad. Por eso es que la tradición indica que los cinturones no deben lavarse y son un objeto preciado y personal de cada practicante.

Pero el kung fu no sólo implica una rigurosa preparación física sino también espiritual: existe una diferenciación entre el kung fu dedicado a ejercitar el cuerpo (externo) y aquel que entrena la mente y el espíritu (interno). “Son hermanas, como el jing y el jang, como la vida: el cielo y la tierra, el agua y el fuego, el sol y la noche, el hombre y la mujer. Todos son complementarios. En los templos se practicaba combate para endurecer el cuerpo, y se meditaba para trabajar la energía”, explica Carlos. En Occidente, la expresión kung fu sólo hará referencia a las técnicas bélicas (externas) de este arte milenario pero, “tarde o temprano, un cinturón negro necesitará encontrar el centro, la dualidad, es ahí donde el tai chi es esencial para trabajar el espíritu”. El nombre que recibe este arte marcial varía según la región política donde se practique: en Taiwán se denomina kuo shu (“arte nacional chino”), mientras en China continental su nombre es wu shu (“arte popular chino”).

Los estilos de kuo shu o wu shu se multiplicaron, principalmente, por la geografía del terreno donde se practicaba (montañas, pantanos, junglas o llanuras) y por eso se dice que “existen tantos estilos como días del año”. Sin embargo, hay muchas técnicas que desaparecieron como consecuencia de las peleas a muerte que se realizaban en la antigüedad con el objetivo de poner a prueba los estilos, en las cuales el ganador se apropiaba de la escuela del derrotado. Por ejemplo, el “estómago de algodón” era un estilo interno que trabajaba la energía pero desapareció porque no podía competir con otras técnicas más fuertes para el combate.

Estas artes pueden subdividirse también según su lugar de origen: en el sur de China, el trabajo con las piernas constituyen el eje del combate, hay saltos y mucha acrobacia y sus movimientos son flexibles y elásticos. En el norte, en cambio, los golpes de puño son tan protagonistas como las patadas y sus movimientos se basan en animales que viven casi al ras del piso, como la serpiente o el tigre.

La práctica de un arte marcial incluye tanto las peleas cuerpo a cuerpo (para las cuales el entrenamiento físico es fundamental) como el aprendizaje de las distintas “formas”, esquemas de movimientos de ataque y defensa que, utilizando o no armas, desarrollan un enfrentamiento con uno o más enemigos imaginarios. En el kuo shu o wu shu, estas rutinas preestablecidas de combate fueron diseñadas imitando los movimientos de lucha de distintos animales como el mono, leopardo, grulla, mantis, ave fénix o dragón.

En Occidente, la difusión de este arte marcial comenzó en los últimos años del sigo XIX con la llamada “Revolución de los bóxers”, un movimiento contra la influencia comercial, política, religiosa y tecnológica extranjera en China. Pero la Argentina se inició varias décadas después, con el arribo de los maestros Chen ChingWein en 1970 y Tun Kun Shato en 1972. Este último creó a fines de la década la Federación Argentina de Wu Shu, que continúa vigente hoy en día (presidida por Carlos Díaz) y es la única reconocida por el gobierno argentino. En 1977, llegó el maestro Ling Ching Sung (prestigioso por haber sido uno de los 5 tigres de Taiwán, entrenador de las Fuerzas Armadas e integrante del mítico linaje del templo Shaolin de Henan). De repente, innovó el arte marcial chino conocido hasta el momento en el país, incorporando el estilo taiwanés (kuo shu) muy fuerte y similar al boxeo tailandés.

Actualmente, existen en Argentina muchas escuelas de artes marciales que, además de difundir estas técnicas, organizan torneos locales y compiten a nivel internacional. Entre ellas se encuentra el Campeonato Mundial de Artes Marciales Chinas que se realiza cada dos años.